domingo, 6 de julio de 2008

Exiliar a Dios es exiliar a la razón

Como que uno de los puntos clave en el congreso que el partido socialista está celebrando es el laicismo, me parece conveniente hacer una reflexión. "Exiliar a Dios es exiliar a la razón" afirmó hace unos días el Cardenal Cañizares. Para evitarlo dijo también que "la garantía de toda convivencia y acuerdo entre los hombres consiste en el actuar según la razón, lo que ocurre en la medida en que se actúa en conformidad a la naturaleza de Dios." Y es que un mundo que reconoce Dios como el centro de la historia y de la existencia no es un rebajamiento del hombre sino una actitud que lo conduce al nivel más alto de su condición humana y reclama el crecimiento de la razón.

Pero un mundo secularizado, "más propenso a olvidar a Dios que a reconocerlo", en el que Dios es reducido al silencio, es un mundo más propenso al pragmatismo que a la esperanza, al egoísmo más que al amor, al cálculo que a la generosidad. Desgraciadamente estas propuestas nos las estamos encontrando, cada día más, en nuestra sobresecularizada sociedad y, que al parecer, el partido que nos gobierna se está empeñando que mantener cuando no en ampliar.

JD Mez Madrid

El PSOE y la Iglesia

A raíz de la manifestación, del 30 de Diciembre en Madrid, por la familia, es evidente que reina una seria preocupación en el PSOE. Los estrategas de Ferraz están dispuestos a movilizar a toda costa los sectores más radicales del partido y para ello han resucitado la "cuestión religiosa" en una campaña plagada de falsedades y mal estilo, mostrado ya durante la precampaña y la campaña electoral. Es notorio que no les sentó bien la concurrencia de una multitud de ciudadanos a un acto que se desarrolló en términos perfectamente acordes con la postura clásica de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. En rigor, lo que más inquieta al Gobierno es que hay mucha gente -incluso en el seno de la izquierda- que no comparte las leyes presentadas por Zapatero como "conquistas sociales", ya se trate del matrimonio homosexual o del divorcio "Express", porque alteran el núcleo esencial de una institución como la familia, que goza del máximo reconocimiento y consideración. Es rigurosamente falso afirmar que existen discrepancias sobre este punto entre los prelados españoles, cuando el Papa y el conjunto de los obispos formulan al respecto una doctrina sin fisuras, que no depende de coyunturas concretas. Tal vez por eso el Gobierno pretendió interferir en las elecciones episcopales, lo que refleja una singular mentalidad intervencionista y una absoluta falta de respeto por las instituciones sociales. La Constitución, en su artículo 16, establece un sistema muy razonable de relaciones entre el Estado y las creencias religiosas, con una específica mención a la Iglesia católica. Lo que debe hacer el Gobierno es respetar el ámbito de cada uno, y no ejercer una censura intolerable sobre las opiniones ajenas cuando dicen cosas que mucha gente comparte pero que a ellos no les conviene escuchar.

Jesús Martínez Madrid
Girona

jueves, 3 de julio de 2008

Desvestirse en rebajas

En rebajas, la ropa veraniega femenina debería incluso regalarse. Atras año se hace más exigua su expresión: unas prendas mínimas que desvisten más que visten contribuyendo a que la calle se convierta enuna pasarela casi grotesca en la que se suceden pantorrillas y muslos cortos o mal formados, espaldas, barrigas y escotes al aire, y todo un muestrario del ajuar íntimo femenino hasta donde se puede enseñar, sostenes y bragas incluidos. La pérdida de la estética y del pudor vienen de muy atrás: cuando la mujer malogró su esencia y quiso ser valorada más por su cuerpo que por su espíritu, cuando cambió su espiritualidad por una carnalidad que la convierte en fin deseable de usar y tirar, vestida de rebajas o de firmas italianas, que lo mismo da.
Eva Nordbeck
Barcelona

Laicista no es laicidad

El "Movimiento Laico Progresista" (MLP) ha impulsado en Barcelona la creación de una asociación catalana de electos laicos. En la misma reunión se valoró la posibilidad de que el MLP se convierta en un "auténtico lobby laicista" en todo el territorio español.

No se si con este nombre pretende esconder la realidad o engañar ¿Por qué se trata de un movimiento laico o laicista? Parece una paradoja. Laicos y progresistas a la vez: eso suena a movimiento de agnósticos y ateos beligerantes contra los creyentes. Es decir, suena a engaño. Porque laicos, laicos, son todas las personas que no pertenecen a ninguna orden religiosa, pero que, sin embargo, pueden ser fervientes creyentes de cualquier religión. Este "MLP" pretende ocultar que lo suyo es oponerse precisamente a quienes creen.

Llegado a este punto es bueno que aclaremos las cosas: una cosa es defender una sana laicidad, es decir, la neutralidad del Estado ante el fenómeno de la fe, tal y como propone la Iglesia, y otra muy distinta la que pretende combatir esa fe introduciendo teorías ideológicas que atentan contra las convicciones de los creyentes. Esto último es lo que pretenden los laicos progresistas del MLP, y es que laicista no es sinónimo de laicidad.

Cordialmente
Xus


Xus D Madrid

Corazón: "entrañas regeneradoras"

¿Por qué tantos se apasionan con el Corazón de Jesús y tienen su imagen en la entrada de su casa, en el salón o en una medalla que llevan al cuello? ¿Porque estudiaron en un Colegio del Sagrado Corazón, o porque heredaron esta devoción de su madre? Yo creo que el "quid" está en que han comprendido que el Corazón de Jesús es el símbolo de la Misericordia de Dios. No es posible contemplar el amor de Cristo, manifestado, sobre todo, en la Cruz, y ser impasibles. El Amor pide amor y se paga con amor. Quien no ama a Cristo, ¿no será porque no se lo hemos presentado? Su principal atributo no es la justicia, sino la Misericordia. Impresionantes estas palabras suyas dirigidas a Santa Faustina Kowalska: "Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose, el milagro de la misericordia la restaura totalmente". Y también: "Ningún alma que se haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo". Pero no confundamos lo bueno con lo tonto; también dijo a la santa: "Quien no quiere pasar por la puerta de mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de mi justicia". ¿Qué es lo que puede apartarnos para siempre de Dios? No la gravedad del pecado ni su número, sino la soberbia y la desconfianza, pues, como dijo a Santa Faustina, "no existe miseria que pueda medirse con mi misericordia". A su vez, nos pide que seamos misericordiosos: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" ( Sermón de la Montaña). El Obispo de Palencia lo ve así: "El Corazón de Cristo es la imagen del amor materno de Dios que, en su potencia regenerativa, nos sana, nos rescata, nos rehace, nos perdona… Por ello, no nos cansaremos de confesar: ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío!" (J. I. Munilla)

Josefa Romo
Valladolid

El padre en la familia

Hoy, que las corrientes feministas radicales promueven la parternidad sin padre y que algunas mujeres, con gran actividad en la vida pública, han llegado a la maternidad sin concurso directo del hombre, por tanto sin padre, me parece interesante recordar algo que el francés Tony Anatrella, experto en psiquiatría social y consultor del Consejo Pontificio para la Familia, en su libro "La diferencia prohibida" explica que la ausencia del padre es la principal causa del retroceso en el bienestar de los niños. También es un factor crucial para comprender la crisis actual de la familia.

Y es que, Anatrella advierte que la devaluación de la función paterna tiene consecuencias sobre la estructuración psíquica de los individuos y sobre la sociedad: debilitamiento de la imagen masculina, trastornos de la filiación, aumento de las conductas adictivas, pérdida del sentido de los límites (toxicomanías, bulimia/anorexia, prácticas sexuales reaccionales), dificultades para socializarse, etc.

Por lo que se4 aprecia en el día a día se puede decir que la sociedad actual valora mucho la figura de la madre. Es verdad que ésta es una fuente de seguridad para el niño, pero la relación de la madre y el hijo necesita completarse con la función paterna. "El padre es el que dice que no (tanto al hijo como a la madre, lo que permite justamente diferenciar a los dos padres), el que introduce la negatividad y el que declara la prohibición, es decir el límite de lo posible".

La figura del padre es necesaria para el desarrollo psicológico equilibrado de los hijos. El padre es el mediador entre el niño y la realidad; permite al hijo tomar iniciativas, "porque él ocupa una posición de tercero, de compañero de la madre, y no de madre bis" según Anatrella. Gracias a la figura del padre, el bebé aprende a diferenciarse de la madre y a adquirir autonomía psíquica. El niño descubre que él no hace la ley, sino que existe una ley fuera de él.

Gracias a la relación con el padre, el niño y la niña adquieren también su identidad sexual. "La diferencia de sexos encarnada por el padre juega por otra parte un papel de revelación y de confirmación de la identidad sexuada. Tanto la chica como el chico tienen en efecto tendencia, al comienzo, a identificarse con el sexo de la madre, y es el padre, en la medida en que es reconocido por ella, el que va a permitir al hijo situarse sexualmente". Claro que es difícil que esto lo acepten quienes considera que el sexo no es más que una construcción cultural.

Jesús Domingo Martínez

El don maravilloso de la vida

El cardenal Primado de España ha afirmado que "el mayor ataque contra la vida sigue siendo la práctica del aborto" y ha añadido que, viendo las cifras de abortos en España, parece que "gana terreno lo que el siervo de Dios Juan Pablo II calificó como la cultura de la muerte".

Y es que solo hay que recordar que en nuestro país tenemos la cifra escalofriante de más de un millón de abortos en los últimos veinte años y, de ellos, más de cien mil en el último año.

Al igual que hoy en día nos avergonzamos, y con razón, de los tiempos de la esclavitud, que en aquel entonces se justificaba legalmente, no tardará en llegar un día en que nos avergoncemos y arrepintamos de esta cultura de muerte también legalmente establecida. Por eso me parece necesario anteponer la cultura de la vida, predicada por el mismo Juan Pablo II, a la cultura de la muerte reinante en nuestra sociedad. No le parece, Sr. Director, que es necesario crear una conciencia más profunda y arraigada del don maravilloso de la vida.

Enric Barrull Casals
Girona