martes, 1 de abril de 2008

Tergiversado el Sermón de Monseñor Fernández Sebastián

He leído en la Prensa el reproche de alguno al Arzobispo emérito de Pamplona, Monseñor Fernando Sebastián, por sus palabras sobre la muerte de Jesús, en el Sermón que pronunció en Valladolid. Como hay gente que no entiende lo que oye o que oye campanas y no sabe dónde o que escribe con intención de confundir a otros, respondo con palabras del mismo Arzobispo: "En ningún momento me manifesté contra los cuidados paliativos que la Iglesia de Jesucristo siempre ha recomendado y practicado. Lo que yo quise decir: 1.Jesús no tuvo, no pudo tener, cuidados paliativos, a pesar de lo cual murió dignamente, porque vivió su muerte confiando en Dios, con amor y con esperanza. 2. Puede haber muertes sin dolor que sin embargo no sean dignas de una persona. Y puede haber muertes injustas y dolorosas que la persona puede asumir y vivir con entera dignidad. Pensemos en las muertes de los mártires. 3.La fe en Jesucristo nos proporciona la capacidad de aceptar la muerte y vivirla con serenidad y esperanza. Con su muerte y su resurrección Jesús humanizó la muerte. Basta con creer en El y acogerse a su misericordia".

Josefa Morales. Valladolid

El Papa amigo de los jóvenes

Al final de la tarde del 16 de octubre de 1978 en la chimenea de la Capilla Sixtina aparece la fumata blanca, era el anuncio de que había sido elegido el nuevo Papa, lo que nadie podía imaginar que ese humo era un volcán. Un volcán que cambió la historia demoliendo el muro de las ideologías que dividía el mundo físicamente en Berlín.
Juan Pablo II, el Papa que llegó a Roma procedente de la Iglesia del silencio, fue un campeón de la libertad que amó con pasión al hombre. Él fue un hombre excepcional, un cristiano ejemplar y un Papa providencial que se empeñó en alentar, sin complejos y sin miedo, la presencia elocuente de la Iglesia en medio del mundo.
Era el primer pontífice polaco: el primero de ese país que llegaba a la sede de Pedro.
Comienza la solemne misa inaugural en la plaza de San Pedro y en su primera homilía ya se dirige como un viento impetuoso: “Os lo suplico; os lo imploro con humildad y confianza; dejad a Cristo que hable al hombre” ¡No tengáis miedo! Cristo conoce lo que hay dentro del hombre. ¡Sólo Él lo sabe!”
Desde el primer momento los jóvenes se mantienen firmes, vitoreando al Papa, resistiéndose a marcharse. Se abre la ventana del estudio privado y aparece Juan Pablo II, gritando con fuerza a esos jóvenes: “¡Vosotros sois el porvenir del mundo, la esperanza del Papa, la esperanza de la Iglesia!”, ese fue su primer encuentro con los jóvenes que ya no lo dejarían en todos sus viajes.
Todos esos jóvenes de aquellos años, han madurado y en sus vidas han quedado marcadas para siempre esas palabras, porque marcó un camino que demostró con su ejemplo y testimonio, hasta el final. Con su bastón en la mano, no venía a imponer sino a proponer.
Y, no quiero dejar de recordar su amor a “Maria” como a él le gustaba llamarla, y las palabras que pronunció –dirigidas también a los jóvenes- en su viaje a Fátima el 13 de mayo del año 2000: “La Virgen necesita de vosotros para consolar a Jesús, triste por las ofensas que se le hacen; necesita de vuestras oraciones y sacrificios por los pecadores. Pedid a vuestros padres y profesores que os apuntes en la escuela de la Virgen para que os enseñe ser como los pastorcillos de Fátima”.
Me consta que son muchos los millones que acogieron sus palabras y las siguen manteniendo firmes, siempre te tendremos en el recuerdo Juan Pablo.

Elena Baeza

¿Puede ser ley la que permite atrocidades?

Después de los descubiertos en las investigaciones sobre el caso de las clínicas abortistas se ha suscitado un debate social que sigue pendiente después de la reciente campaña electoral. Desde el PSOE se ha lanzado mensajes contradictorios, puesto que algunos sectores aprovechan la coyuntura para reclamar una ley de plazos, otros hablan de impedir las interpretaciones abusivas de los supuestos actuales de despenalización y otros muchos manifiestan que lo mejor es dejar las cosas como están. Ante esto me atrevo a preguntarles ¿Puede ser ley la que permite atrocidades?

No obstante, los ciudadanos tenemos derecho a saber a qué atenerse sobre una materia que permite estos crímenes y afecta a sus más profundas convicciones. La responsabilidad incumbe ahora a Rodríguez Zapatero, que no puede comportarse como un candidato dispuesto a contentar a votantes, sino que debe ejercer como un gobernante que debe tomar decisiones inaplazables.

Recordemos que la protección de la vida humana antes del nacimiento está reconocida por el artículo 15 de la Constitución, de acuerdo con la jurisprudencia constitucional sobre la reforma del Código Penal en 1985. El aborto afecta no sólo a la conciencia desde una perspectiva religiosa, sino, especialmente, desde cualquier postura humanista en defensa de la dignidad de la persona. Por eso Zapatero no puede quedar impasible y está obligado a aclarar cuanto antes qué prevé hacer, no obstante si mantiene a Soria en sanidad y a Bermejo en justicia lo más probable es que tengamos una ley que permita atrocidades.


Jesús D Mez Madrid

En defensa de la familia y de la vida

La familia es el núcleo moral de la sociedad, y no es extraño, por ello, que aparezca una y otra vez como la institución más valorada por los españoles, según todas las encuestas. En el ámbito familiar tienen su sede principal los afectos más profundos y la solidaridad que dignifican la condición humana. Es lógico, por tanto, que las políticas laicistas tengan como objetivo básico relativizar el significado de una institución que mantiene por su propia naturaleza unos principios ajenos al egoísmo individualista y a la confusión interesada de valores.

Pienso que la convocatoria del encuentro de finales de año en defensa de la familia cristiana no iba dirigido contra nada, ni contra nadie, sino a favor de una realidad multisecular que necesita ser reafirmada en nuestro tiempo. Es notorio que la legislatura que ahora ha terminado haya estado marcada por una doctrina laicista que ni siquiera comparten todos los sectores de la izquierda. La ley del matrimonio homosexual y el llamado "divorcio exprés", así como la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, no suponen -como pretende el presidente del Gobierno- la ampliación de supuestos "derechos sociales", sino que ofrecen una versión ideológica de la vida que rechazan sin rodeos muchos millones de ciudadanos. Las recientes investigaciones sobre prácticas infames en materia de interrupción voluntaria del embarazo han roto también el tabú sobre el aborto, en el marco de una nueva llamada a valorar como merece el derecho a la vida desde su origen, indudablemente anterior al nacimiento.

Jesús Domingo Martínez

La influencia de los padres

El papel de la religión en la familia para educar a los jóvenes no puede pasarse por alto. En la medida en que una madre practica más su religión -católica, protestante, musulmana o judía-, mejor es la relación con el marido y los hijos prosperan más. Cuando ambos padres practican, mejor es la relación y la mejora de los hijos.

La relación con los padres también influye en la castidad adolescente. Una encuesta entre adolescentes de EE.UU. señala que chicas y chicos que proceden de familias casadas intactas tienen menor número de parejas sexuales que sus compañeros que proceden de familias rotas.

Por ello, Thomas Lickona, profesor de Educación en la State University de Nueva York, afirma que "los jóvenes necesitan sistemas adecuados de apoyo si se comprometen consigo mismos para ser castos. En un mundo hostil a una vida casta, familias, amigos, escuelas y comunidades deberían ofrecer a los jóvenes el ambiente para vivir la castidad".

Estoy de acuerdo en que es vital hacer ver a los jóvenes el cuadro completo de motivos por los que deben rechazar el sexo antes del matrimonio. Colleen Mast, fundadora de Sex Respect, ha dicho que ese marco es el amor. Educar a los jóvenes en el amor es más que decir no al sexo fuera del matrimonio. Más bien, requiere una profunda comprensión de la persona humana, del conocimiento del sexo opuesto, y del valor del compromiso y el matrimonio. Se puede ayudar a los jóvenes a madurar en el amor enseñándoles a pensar críticamente frente a la simple respuesta a los impulsos. Los jóvenes quieren respuestas sobre el amor, la vida y el sexo, como reveló una encuesta entre jóvenes filipinos. Además, quieren que sus padres les orienten. Sin duda que eso es tarea nuestra, de los padres quiero decir.

Valentín Abelenda Carrillo

lunes, 31 de marzo de 2008

El recuerdo de Juan Pablo II

Con el título Misericordia o "dejarse amar" por Dios, el legado de Juan Pablo II, escribe J Ignacio Munilla en el tercer aniversario de la entrada de Juan Pablo II en la Vida. Físicamente disminuido por el deterioro progresivo de su enfermedad, pero gigante por la fuerza de la gracia y el tesón de una voluntad que no conocía fluctuaciones en su deber de Padre y Pastor, nos lo presenta con realismo el Obispo de Palencia en su blogs www.enticonfio.org:

"¡Cómo pasa el tiempo! El 2 de abril se cumplen tres años del fallecimiento de Juan Pablo II. Eran las 21.37 de la tarde, a punto de concluir aquel primer sábado de mes –día consagrado al Corazón Inmaculado de María- y adentrados ya en la solemnidad de la Divina Misericordia, instituida por el mismo Juan Pablo II, en el segundo domingo de Pascua.
Creo sinceramente que durante aquellos días, la Iglesia Católica vivió una gran lección de confianza en la Misericordia de Dios, así como de abandono en su Providencia. Los meses y años previos a la muerte de Juan Pablo II habían resultado muy duros, especialmente en lo que se refiere a las noticias y comentarios transmitidos por la mayoría de los medios de comunicación occidentales: ¿era prudente en los tiempos actuales, siempre preocupados por la cultura de la imagen, mantener en el máximo cargo de la Iglesia a un hombre tan enfermo y desgastado? Los cálculos de las estrategias humanas hacían temblar y sufrir a muchos en el seno de la Iglesia. Sin embargo, todas aquellas desconfianzas y temores se esfumaron cuando el mundo fue testigo de que la enfermedad, la agonía y la muerte de Juan Pablo II, se convertían en un acontecimiento de gloria. ¡Cuántas lecciones pudimos aprender aquellos días!

"Pedro, ¿me amas?" (Jn 21, 16):
Aunque en la teoría teológica, los cristianos tenemos aprendida la lección de que "nada podemos sin la gracia de Dios" (Jn 15, 5), en la práctica, corremos el peligro de fundamentar nuestra confianza en las cualidades y capacidades personales. Por ello, Dios nos suele purificar en momentos determinados, de forma que quede patente ante nuestros propios ojos y ante los de quienes nos rodean, que es su Misericordia y no nuestros méritos, la que nos justifica y nos hace eficaces.
Que no nos quepa duda de que el acto más determinante realizado en el largo recorrido de Juan Pablo II, fue su amor a Jesucristo y a todos y a cada uno de nosotros, por amor a Él. Como nos sucederá también a nosotros, al atardecer de su vida fue examinado del amor, el cual autentifica el valor de nuestras obras: "Aunque repartiese todos mis bienes con los pobres, y me dejase quemar vivo, si no tengo amor, no me sirve de nada" (1 Cor 13, 3).
"Cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Co 12, 10).
Dos mil años después, se repetían las palabras de Jesucristo al primer Papa: "En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras. Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: « Sígueme »" (Jn 21, 18-19). Siempre me he preguntado qué momento de la vida de Juan Pablo II pudo ser más eficaz en su obra evangelizadora, ¿el Karol Wojtyla atlético y pletórico de cualidades y de proyectos, o tal vez un Juan Pablo II ya anciano, tan débil como confiado en la Misericordia de Dios? Algún día lo sabremos, aunque algo podemos intuir por aquellas palabras de San Pablo: "Mi fortaleza se realiza en la debilidad... cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Cor 12, 9-10).
"Déjenme ir a la casa del Padre" (Últimas palabras de Juan Pablo II):
Juan Pablo II había predicado abundantemente –tanto de palabra como de obra- a lo largo de todo su Pontificado. Y, sin embargo, le quedaba un paso fundamental y decisivo: el testimonio de la buena muerte. De la misma forma que Cristo mostró en su muerte la plena confianza y el abandono en Dios Padre ("Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu" Lc 23, 46); así también el Vicario de Cristo en la tierra vivía el momento de su muerte como el tránsito a la casa del Padre. Su paz y serenidad proclamaban ante el mundo la veracidad de las palabras del salmista: "Tu gracia vale más que la vida" (Salmo 63).
Han pasado ya tres años. Es de suponer que la memoria colectiva irá olvidando inexorablemente este aniversario, como tantos otros. ¡Es ley de vida! Sin embargo, dirigimos nuestra oración a este Siervo de Dios, para que siga pastoreando desde el Cielo a su Iglesia, de forma que nunca olvidemos tantas enseñanzas aprendidas durante su vida y… también en sus momentos finales"

Keka Lorenzo de Astorga

Algunas de las personas que marcaron el Siglo XX

El siglo XX ha sido un siglo de contrastes, junto a ideologías perversas fue pródigo en personas que con su ejemplo de vida y sus palabras han marcado el camino, esa senda estrecha y angosta pero luminosa que acaba conduciendo a la Verdad. Ha sido también el siglo del despertar de los laicos, de los seglares, de todos los que viven en el mundo pero no quieren ser mundanos. El hombre de la calle que trabaja, que tiene una familia y lucha por sacarla adelante mientras vive en un ambiente más secularizado que aparta los valores cristianos como algo inservible y pasado de moda. Este hombre, esta mujer, han notado la ayuda de Dios a través de tantos movimientos de espiritualidad que nacieron en la Iglesia.
Abrió el camino como avanzadilla del futuro San Josemaría Escrivá fundador del Opus Dei en el año1928. No lo entendieron, algunos, incluso en las altas esferas de la curia vaticana llegaron a decirle que había llegado con cien años de adelanto. Y es posible, que con lógica humana tuvieran razón. Pero los planes de Dios son distintos y poco a poco, a base de, santidad y de sufrimiento San Josemaría con la ayuda del Señor fue abriendo camino a la Obra de Dios con un mensaje muy sencillo. La santidad nos la pide Dios a todos, cada uno con su propia llamada, a través del trabajo bien hecho y ayudando a los hermanos en lo material y en lo espiritual.
Después viene el Concilio Vaticano II y confirma con sus documentos esta llamada universal a la santidad. A partir de ese momento muchos hombres y mujeres han dedicado su vida a empujar a todos con plena libertad a seguir a Jesucristo.
El siglo XXI será el tiempo de esa mies sembrada en el XX y que poco a poco ha ido madurando al paso de Dios. Dentro de este grupo elegido por el Señor no puedo olvidarme de la madre Teresa de Calcuta, santa entre las santas, la madre de los más pobres entre los pobres, la que contestó a una persona que le dijo: “Yo no haría lo que usted hace ni por todo el oro de mundo” y ella le contesto:”¿Por todo el oro?, yo tampoco”. Ella lo hacia por amor a Dios y a sus hermanos que eran sus Cristos.
Y para terminar, nuestro amadísimo Juan Pablo II del que se cumplen estos días los tres años de su subida al cielo. Grande y santo como empezamos ha llamarlo desde el primer momento. Defendió al hombre de todos los errores y de todos los horrores que le venían de fuera y de dentro de si mismo. Viajó por el mundo entero gritando con el corazón: “¡No tengáis miedo abrid las puertas a Cristo!”.Supo ganarse a todos especialmente a los jóvenes y nos hizo ver al Señor de una manera nueva como nunca lo habíamos visto, como la Felicidad.

Piedad Sánchez de la Fuente